Los Ángeles cuenta con aproximadamente 12 000 kilómetros de calles. Al ritmo actual de repavimentación, se tardaría más de un siglo en repararlas todas. El resultado es visible por todas partes: pavimento deteriorado, baches que persisten durante meses tras haber sido señalados y una infraestructura viaria cuya reparación resulta cada vez más costosa cuanto más tiempo se descuida.
Cada año que dejamos de lado las medidas preventivas, nos acercamos más a una crisis cuya solución costará diez veces más. Los políticos de carrera han seguido anteponiendo la conveniencia presupuestaria a corto plazo a la responsabilidad fiscal a largo plazo, y los angelinos sufren las consecuencias cada vez que van en coche al trabajo, van andando al colegio o esperan semanas a que se repare un bache.
Una ciudad que no es capaz de arreglar un bache en un plazo razonable no puede pedir a sus ciudadanos que le confíen proyectos más ambiciosos.
Eliminar los vertidos ilegales en un plazo de 48 horas desde su notificación, duplicar la frecuencia del barrido de calles en las zonas más sucias y exigir a los propietarios que se hagan responsables del mantenimiento de las aceras, para que ningún barrio de Los Ángeles parezca ni dé la sensación de estar abandonado.
Publicar el tiempo transcurrido desde la creación del informe hasta su finalización para cada ticket, por distrito, en el panel de control público.
Eliminar la principal causa de la aparición de nuevos baches, que actualmente provoca decenas de miles de daños en el pavimento al año.
Equiparar el gasto en mantenimiento de las vías públicas de Los Ángeles por milla de carril con el nivel de referencia nacional para ciudades comparables.
Dando prioridad a las vías más transitadas, clasificando después las calles según su puntuación de estado del pavimento y dando mayor peso a los 50 códigos postales con peor infraestructura.
Cada aviso de bache se asigna a un equipo en un plazo de 24 horas y se realiza un seguimiento hasta que el residente confirme su resolución antes de cerrar el expediente, todo ello respaldado por un mapa en tiempo real del estado de las carreteras que muestra las puntuaciones del pavimento de todas las calles de la ciudad y que se alimenta de un escaneo automatizado anual de las carreteras que identifica el deterioro del pavimento antes de que se rompa, lo que permite un mantenimiento preventivo a un coste equivalente al 20 % del de una reconstrucción completa. Se creará un equipo de auditoría para confirmar la correcta ejecución de las tareas y garantizar la rendición de cuentas de los sistemas.
Concluir la lista completa del corredor de 500 millas antes de enero de 2027 y vincular la finalización de las vías de acceso a las sedes olímpicas a los plazos vinculantes establecidos por el LADOT para los contratistas.