Adam Miller, desde Los Ángeles

Adam Miller, candidato a la alcaldía de Los Ángeles, durante un acto de campaña
Retrato de campaña de Adam Miller para Los Ángeles

Un constructor, un solucionador de problemas y un padre de familia de Los Ángeles que se presenta a las elecciones para hacer que esta ciudad vuelva a ser más habitable, asequible y esperanzadora.

Por qué se presenta Adam

Los Ángeles es el hogar de Adam Miller y su familia. Él y su esposa están criando aquí a sus tres hijos y, al igual que tantos otros padres de la ciudad, quieren que Los Ángeles sea un lugar al que la próxima generación pueda permitirse volver, construir una vida y prosperar. Para Adam, esta campaña no es algo abstracto. Es algo personal.

Adam se presenta a las elecciones porque cree que Los Ángeles sigue siendo una de las mejores ciudades del mundo, pero también sabe que no está a la altura de lo que las familias se merecen. La vivienda es demasiado cara. El problema de las personas sin hogar sigue sin resolverse. Demasiadas personas se sienten menos seguras, menos apoyadas y menos convencidas de que el Ayuntamiento pueda obtener resultados. Adam cree que Los Ángeles no necesita más excusas. Necesita un liderazgo capaz de resolver problemas difíciles y actuar con urgencia.

Su historia

Adam Miller creció en una familia de clase trabajadora en Nueva Jersey, donde aprendió desde muy joven que el trabajo es importante y que el respeto nunca debe depender del cargo que ocupe una persona. En su adolescencia, reponía estanterías, trabajaba en tiendas, servía mesas, era camarero, asesoraba a niños e incluso pasó un tiempo en la planta de una fábrica siderúrgica. Esas experiencias han marcado su forma de liderar hasta el día de hoy: escuchar primero, valorar cada función y ganarse la confianza con hechos.

Esos cimientos se trasladaron al ámbito académico y más allá. Adam desarrolló una pasión por el liderazgo desde muy joven, ejerciendo como presidente del consejo estudiantil en un momento difícil para su comunidad y aprendiendo a unir a las personas bajo presión. A los 25 años, ya había obtenido títulos en Derecho, Empresariales y Economía, además de haber aprobado los exámenes de CPA y de la Serie 7. Esa combinación poco habitual de experiencias le proporcionó un profundo conocimiento de cómo funcionan los sistemas y de lo que ocurre cuando fallan a las personas a las que se supone que deben servir.

Los Ángeles se convirtió en el lugar donde Adam convirtió esa mentalidad en una forma de vida. Es allí donde forjó su carrera, formó una familia y afianzó su convicción de que vale la pena luchar por el futuro de esta ciudad.

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Aprender el valor del trabajo

Adam creció en un pequeño pueblo de Nueva Jersey, en el seno de una familia que creía en la importancia de estar presente, trabajar duro y ganarse el futuro con esfuerzo.

El padre de Adam era contable. Su madre era profesora. Desde los dieciséis años, Adam trabajó reponiendo estanterías en una tienda de comestibles, en el sector minorista, como camarero, como barman, asesorando a jóvenes e incluso en la planta de una fábrica de acero antes de ir a la universidad.

Esos primeros trabajos le enseñaron una lección que nunca olvidará: cada puesto es importante, y todas las personas merecen respeto, ya sea que lleven traje, uniforme o botas con puntera de acero.

Adam con sus padres

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Descubrir el liderazgo desde el principio

El liderazgo no venía de un cargo, sino de la responsabilidad.

En el instituto, Adam compaginó los deportes de competición con el liderazgo estudiantil, hasta llegar a ser presidente del consejo estudiantil en un momento de gran división para su comunidad. Los profesores y el consejo escolar estaban enzarzados en un conflicto, y la tensión era muy alta.

Esa experiencia ha marcado la forma en que Adam entiende el liderazgo hasta el día de hoy: escuchar primero, unir a las personas y encontrar soluciones que permitan avanzar a todos, incluso cuando las cosas se ponen difíciles.

Adam y PJ en el instituto antes de un evento
Adam y PJ en el instituto antes de un evento

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La educación como puerta de entrada

La educación le abrió nuevas puertas y le enseñó a Adam a resolver problemas complejos.

A los 25 años, Adam ya había obtenido una licenciatura en Humanidades, una licenciatura en Ciencias, un doctorado en Derecho y un máster en Administración de Empresas, y había aprobado los exámenes para obtener tanto el título de contable público certificado (CPA) como la licencia Series 7. Esa combinación de Derecho, Empresariales y Economía le proporcionó un profundo conocimiento de cómo funcionan los sistemas —y de cómo fallan a las personas cuando están mal diseñados—.

Al mismo tiempo, Adam desarrolló un interés temprano por la tecnología. Mucho antes de que los ordenadores personales se generalizaran, él y un vecino experimentaban en casa con ordenadores Intel 8086, descubriendo cómo la tecnología podía potenciar el potencial humano cuando se utilizaba adecuadamente.

Cita

«La educación me dio las herramientas para resolver problemas, no solo para hablar de ellos».

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Construir a gran escala

Adam no se limitaba a hablar de ideas... 

sino que las hacía realidad.

A los 29 años, tras un breve periodo en el sector financiero, Adam fundó su primera empresa, Cornerstone OnDemand, desde un apartamento de un dormitorio. La idea era sencilla, pero ambiciosa: ampliar el acceso a la educación y a las oportunidades a través de la tecnología.

Cornerstone se convirtió en Los Ángeles en la mayor empresa de tecnología educativa del mundo, llegando a contar con más de 3.000 empleados en 25 países y ayudando a más de 75 millones de personas en todo el mundo. La plataforma ha impartido más de 2.000 millones de cursos a estudiantes de 192 países.

En 2021, Cornerstone pasó a ser una empresa privada en una operación valorada en 5.200 millones de dólares, pero su misión nunca cambió: las oportunidades deben ser accesibles, no exclusivas.

Creación a gran escala: Adam fundó su primera empresa de tecnología de recursos humanos, Cornerstone onDemand, a los 29 años.
Adam en el NASDAQ, con motivo de la salida a bolsa de Cornerstone OnDemand

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Convertir una crisis personal en un impacto social

Cuando su familia se enfrentó a una crisis, Adam la convirtió en una oportunidad para ayudar a los demás.

En 2008, Adam y su mujer se enteraron de que uno de sus hijos padecía alergias alimentarias que ponían en peligro su vida. De repente, las carencias en materia de apoyo, investigación y concienciación se convirtieron en algo personal.

Adam asumió un papel de liderazgo y contribuyó a la fusión de la FAAN y la FAI para crear FARE, que hoy en día es la organización sin ánimo de lucro dedicada a las alergias alimentarias más grande del mundo. Ha formado parte de su junta directiva desde la fusión, contribuyendo a ampliar la investigación clínica, impulsar la legislación federal y apoyar a las familias de todo el país.

Además, contribuyó a la creación del Programa de Alergias Alimentarias de la UCLA y puso en marcha AllerFund, el primer fondo de capital riesgo dedicado a empresas del sector de las alergias alimentarias.

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Servicio, veteranos y respuesta ante situaciones de crisis

El servicio consiste en estar ahí cuando las cosas se ponen difíciles.

En 2013, Adam conoció a un grupo de marines que tenían una idea audaz: aprovechar las habilidades de los veteranos militares para responder ante catástrofes y, al mismo tiempo, ofrecerles un nuevo propósito. Adam ocupó el cargo de presidente de Team Rubicon entre 2013 y 2020, contribuyendo a convertirla en una organización humanitaria global con más de 150 000 voluntarios, la mayoría de ellos veteranos.

Team Rubicon presta actualmente servicios de respuesta ante catástrofes en todo Estados Unidos y en todo el mundo, demostrando lo que se puede lograr cuando los líderes confían en las personas y crean sistemas que funcionan.

Adam Miller: servicio, veteranos y respuesta ante situaciones de crisis
Adam como voluntario en Team Rubicon

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Apoyando a Los Ángeles

Los Ángeles no es solo el lugar donde trabaja Adam. Es su hogar.

Adam fundó LA-Tech.org para movilizar al sector tecnológico de la ciudad con el fin de contribuir a la comunidad. En 2020, tras el asesinato de George Floyd, ayudó a poner en marcha la iniciativa «1.000 Interns», que ofrece vías de acceso remuneradas a las principales empresas de Los Ángeles para estudiantes de comunidades infrarrepresentadas. Hasta la fecha, se han creado más de 2.000 puestos de prácticas.

Adam en la ceremonia de graduación de los becarios de LA-Tech.org
Adam en la ceremonia de graduación de los becarios de LA-Tech.org

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Afrontar problemas difíciles

Afrontar problemas difíciles: Adam y Staci crearon un equipo para abordar de manera integral la crisis de las personas sin hogar

A través de 1P.org y Better Angels, Adam se ha centrado en algunos de los retos más difíciles de Los Ángeles —la falta de vivienda, la violencia armada y la seguridad comunitaria— combinando la compasión con el pragmatismo.

La misión de Better Angels es resolver la crisis de las personas sin hogar en Los Ángeles aprovechando el potencial de toda la comunidad de la ciudad. Su enfoque holístico y único para abordar este problema combina la participación comunitaria, la defensa de los derechos, tecnología de vanguardia y una buena dosis de pragmatismo en cinco áreas críticas: prevención, servicios, acogida, vivienda y tecnología.

La misión de Better Angels es poner fin a la crisis de las personas sin hogar en Los Ángeles.

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Un hombre de familia. 

Un angelino.

Lo más importante es la familia.

Hoy en día, Adam vive en Los Ángeles con su esposa Staci y sus hijos. Cuando están juntos, son como muchas otras familias de Los Ángeles: pasan tiempo al aire libre, ven partidos, se ríen con programas que les son familiares y hablan del futuro.

Adam se presenta a las elecciones porque ese futuro debería ser posible aquí, tanto para sus hijos como para todas las familias que desean labrarse un futuro en Los Ángeles.

Adam entrenando a uno de sus muchos equipos de la AYSO
Adam entrenando a uno de sus muchos equipos de la AYSO

Por qué está preparado

«Los Ángeles sigue siendo la mejor ciudad del mundo... y merece la pena arreglarla».

Adam está preparado porque lleva décadas dedicándose a algo más que a identificar problemas. Ha creado equipos, dirigido instituciones, desarrollado ideas y obtenido resultados. El mensaje de su campaña se basa en una sencilla convicción: las buenas intenciones no bastan. Los Ángeles necesita un liderazgo con un plan concreto y la capacidad de llevarlo a cabo.

Aporta a ese reto una combinación poco común de experiencias: orígenes en la clase trabajadora, una sólida formación en derecho y negocios, éxito en la creación de empresas y una trayectoria en el servicio público forjada por algunos de los problemas más difíciles a los que se enfrenta Los Ángeles. Entiende cómo fallan los grandes sistemas, pero, lo que es más importante, sabe cómo construir sistemas que funcionen para las personas.

Adam no se presenta para mantener el statu quo. Se presenta para recuperar la confianza, ampliar las oportunidades y hacer de Los Ángeles una ciudad en la que las familias puedan vivir mejor y volver a creer en el futuro.

Vale la pena luchar por Los Ángeles, y Adam Miller está dispuesto a trabajar duro para conseguirlo. Si crees que esta ciudad puede ser más segura, más asequible, más eficaz y ofrecer más oportunidades, únete a la campaña y ayuda a construir el futuro que Los Ángeles se merece.

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